sábado 12 de diciembre de 2009

La caza del alcalde EL PAIS ANDALUCIA

Por aplicación de la Ley de Ordenación del Territorio de Andalucía, se encuentran hoy imputados el 30% de los alcaldes de la provincia de Málaga. Sobre ellos ha caído una lluvia inmisericorde de improperios en los comentarios de las ediciones periodísticas digitales. Estos cibernautas ejemplares han encontrado en la caza del alcalde el desfogue de ese encarnizamiento tan español que habíamos conseguido concretar en los pobres picadores y árbitros de fútbol. Repugna comprobar que, después de tantos años de más progreso que cultura, siga existiendo un arquetipo de español que sale a la calle con una piedra en el bolsillo por si hay que lapidar a alguien. En el espacio de los flujos la pedrada anónima se lanza hoy desde la teclita de un ordenador que dice ENTER.
La ventaja de los clichés está en que nos evitan la funesta manía de pensar, y el de la ecuación: “déficit presupuestario municipal =financiación por urbanismo=corrupción de los alcaldes”, es demasiado tentador como para tomarse la molestia en buscarle matices exculpatorios. Todos a la cárcel y caso cerrado. Pero el que hayamos encontrado ediles con el fruto de sus trapacerías dentro de un colchón no nos exime de gritar la enorme injusticia de esta caza de brujas que amenaza con laminar toda una generación de alcaldes, en su mayoría jóvenes militantes, que han cometido el pecado de desempeñar ese cargo de nuestra democracia que mantiene el más estrecho vínculo de responsabilidad con el ciudadano, frente a los emboscados de matute en una lista cerrada. Los talibanes de piedra en el bolsillo deberían pasarse un día, ¡sólo un día!, junto a cualquiera de esos alcaldes que quieren lapidar. Verían cómo tienen el sentido político de quienes aúnan la teoría y el compromiso con lo real, porque conocen a todos y cada uno de los vecinos del pueblo y deben responder directamente ante sus problemas e inquietudes; alcaldes que tienen una desarrollada conciencia de los valores patrimoniales de sus municipios; alcaldes enfrentados a un marco legislativo que pone más énfasis en deplorar la postración de la Andalucía rural que en encontrar válvulas de salida para su desarrollo económico; alcaldes que tienen dos guardias municipales para controlar un territorio de más de cien kilómetros cuadrados; alcaldes que ven aterrorizados cómo la apisonadora del código penal puede pasar tan ciega e indistintamente sobre una irregularidad urbanística que sobre una ominosa prevaricación.
Que el campo se haya llenado de miles de casas ilegales no es una catástrofe producida de la noche a la mañana. Pero como una asignatura que curso tras curso fuera suspendida por todos los alumnos, algo ha fallado en una Ley que en sus más de siete años de vigencia no ha logrado impedirlo. Es sano reconocer que lo que suele fallar en estos casos es la asignatura y no el alumno: la Ley, y no la simple lenidad de los alcaldes. Hace mucho tiempo, desde el socialismo utópico del XIX y las teorías de la Ciudad Jardín, que el urbanismo burocrático arrinconó los objetivos de ensamblar el campo con la ciudad, para sancionar la drástica y definitiva separación entre ambos, como dos conceptos refractarios y contradictorios: el “logos” de lo urbano frente al “pathos” de un mundo agrícola y tradicional maltratado por políticas residuales e ininteligibles, un mundo sin voz confinado, en el mejor de los casos, a la condescendiente servidumbre de “lo típico”, arcadia de consumo para urbanitas de capital, nacionales o extranjeros. No, el mundo rural no puede seguir siendo considerado hoy como el negativo de lo urbano: al contrario, en estos momentos de crisis puede ser un venero de oportunidades si se aborda en positivo, buscando imaginativamente su propio papel en el contexto de un territorio globalizado del cual forma parte indisoluble: una visión "activa" del mundo rural y no pasiva o prohibicionista, que solo consigue hacerlo estallar por las costuras de la marginalidad.
Naturalmente que la desproporción entre una realidad desbordante y una norma esclerotizada da lugar a corrupciones de Ley Seca, en un río revuelto en el que pagan justos y pecadores. Pero son muchos los alcaldes cuya infatigable y honesta dedicación a sus funciones aportan todo su sentido y grandeza al concepto del servicio público. El que algunos de ellos puedan verse hoy o mañana a los pies de los caballos nos hace pensar en un maquiavélico plan urdido para que al cargo se presenten sólo los más tontos de cada casa. ¿Es eso lo que se buscaba, o es que los partidos políticos responden a ese misterioso designio por el que se suicidan las ballenas?

22 comentarios:

Juan Clavero dijo...

Es lamentable y obscena su pretensión de justificar tantos delitos y a tantos delincuentes. Ante la especulación urbanística que ha arrasado nuestro patrimonio natural, nuestros paisajes y nuestros pueblos y ciudades, y ante la corrupción, tolerancia cero

Holden dijo...

Señor Salvador, por supuesto que nuestros gobernantes estatales y autonómicos no han tratado ni están tratando adecuadamente a nuestro campo, cuyo primer objeto y fin debe ser la producción de alimento, oxigeno, y demás recursos naturales necesarios para la vida humana, animal y vegetal de éste nuestro planeta. Ahora bien, vamos a centrarnos en nuestros municipios malagueños. Un buen instrumento para calibrar la calidad personal, profesional y democrática de nuestros alcaldes es echar un vistoso a sus políticas de gestión de personal, y ver hasta qué punto se someten a los principios constitucionales de igualdad, merito, capacidad y publicidad. No tengo estudios sobre el particular, sólo dispongo de lo que veo, escucho, y de lo que me cuenta un buen amigo en quien confío (perdone la redundancia): en los últimos 15 años los ayuntamientos malagueños han multiplicado por dos y por tres el personal a su servicio sin haber convocado, en la mayoría de los casos, procesos selectivos conforme a ley. En mi pueblo, por ejemplo, la teniente de alcalde dice (la he oído en Pleno televisado) que, cuando un padre o madre ha acudido a su despacho a pedir trabajo para su hijo o hija, como el equipo de gobierno es un magnifico servidor del ciudadano, pues siempre que ha sido posible se le ha dado. El ayuntamiento ha multiplicado por tres su número de empleados en menos diez años. Pagados, supongo, mediante pelotazos urbanísticos que, como es bien sabido no son sólo insostenibles sino que también indeseables. Creo que ya está dicho todo sobre el nivel profesional de este servidor público. Y, no parece equivocado ni difícil extrapolar -visto lo ocurrido en nuestros campos- este comportamiento a otros muchos pueblos. En mi modesta opinión, estos comportamientos no eran inevitables, sino más bien sancionables. No dudo que gobiernos autonómico y estatal tienen mucha responsabilidad en lo ocurrido, como casi siempre actuaron tarde y mal, pero esto no exculpa a los que optaron por el camino fácil, y en mi opinión equivocado, para hacer progresar a sus pueblos; esto no exculpa a nuestros alcaldes incumplidores de la ley. En un Estado de Derecho, la ley debe ser cumplida, sí o sí, no hay excusas (una mala ley no se puede incumplir, se puede cambiar). De lo contrario, si esto no es un Estado de Derecho, que me lo digan, así sabré a qué atenerme, y procuraré no seguir jugando con desventaja.

Por demás, en España el problema no son las leyes (buenas o malas), sino quienes tienen que aplicarlas y cumplirlas ¿Conoce usted a alguien que presuma de cumplir rigurosamente con la legislación pues, de esa manera está contribuyendo a la buena convivencia y al buen vivir? Si es así, le felicito, yo no.

Y por último, en mi opinión, disponer de sólo dos guardias municipales para controlar un territorio de más de cien kilómetros cuadrados no les autoriza a saltarse la ley, tal vez sí a pedir más guardias o que le quiten la competencia pues no puede ejercerla con garantías. Y, ¿Qué quiere usted decir con “irregularidad urbanística”? ¿Es irregularidad urbanística=cumplimiento escrupuloso de la ley=nada que temer=viva la Pepa=aquí no pasa nada?
Un cordial saludo

Holden dijo...

Disculpe, quería decir vistazo.

Salvador Moreno Peralta dijo...

Señor Juan Clavero: ¿En qué línea de mi artículo encuentra usted la pretensión de justificar a los delitos y a los delincuentes? La cuestión que subyace en el artículo, creo yo, de una manera bastante explícita, es la cínica comodidad de recurrir al estereotipo del alcalde corrupto y exonerar por completo a una Ley de cuyas imperfecciones manifiestas se deriva gran parte de las cosas que estamos viendo. ¿Cree usted realmente que el problema de los campos españoles y sus pueblos está en la coincidencia de que TODOS los alcaldes sean unos especuladores? ¿No le parece extraña esta coincidencia? ¿No le parece a usted que a este rábano podrido lo estamos agarrando sólo por las hojas? ¿No cree usted, sinceramente, que hay mucha hipocresía en satanizar a los alcaldes y cerrar el caso?

Holden dijo...

Discúlpeme el tono, señor Salvador, pero es estoy mirando por la ventana. Un afectuoso saludo

Holden dijo...

Discúlpeme el tono, señor Salvador, pero estoy mirando por la ventana. Un afectuoso saludo

Salvador Moreno Peralta dijo...

Señor Holden: ignoro a qué pueblo se refiere con la política de personal. Sólo puedo decirle una cosa: he estado trabajando últimamente en los pueblos de la Sierra de las Nieves en un programa de preservación y potenciación de sus recursos naturales.No quiero generalizar, pero le aseguro que jamás he visto en política un compromiso con sus pueblos y sus repectivos patrimonios culturales que el de muchos de estos alcaldes, y además de diferentes partidos. Ver en las páginas de los periódicos a uno de los mejores y más queridos alcaldes de la comarca imputado por una licencia, ¡una! al parecer irregular, aunque contara con el informe positivo del secretario, y que este alcalde aparezca en los periódicos exactamente igual que Jesús Gil es algo que me revuelve el estómago.
Y otra cosa, apreciado sr.Holden: discrepo con usted en que las leyes no sean el problema, sino sólo los que las aplican. Una mala Ley puede causar estragos. Una Ley desvinculada de la realidad hace que ésta estalle por las costuras de la marginalidad. Y por eso hay que cambiarlas. En mi artículo no defiendo la corrupción-¡qué fácil es seguir tirando piedras!- sino justamente eso: QUE HAY QUE CAMBIAR LA LEY,desde un punto de vista en el que, al menos, coincidimos, esto es, que el modelo de nuestro "milagro económico" se ha basado en el desprecio del campo, de los núcleos tradicionales y del sector agrario, derivando toda la atención hacia el ladrillo. ¿Os que cree usted que hay alcaldes de pueblo que no lamentan eso en sus propias carnes? Como diría el señor Juan Clavero, contra la corrupción tolerancia cero, pero también tolerancia cero contra ese farisaísmo que se queda muy tranquilo satanizando alcaldes y ya está.

Francisco dijo...

Sr. Moreno Peralta:

Estoy totalmente de acuerdo con el Sr. Clavero: "Ante la especulación urbanística que ha arrasado nuestro patrimonio natural, nuestros paisajes y nuestros pueblos y ciudades, y ante la corrupción, tolerancia cero"
Las leyes, nos parezcan justas o no, estan para cumplirlas y más para un servidor público, como es un edil. Ni que decir tiene, y la obviedad no pueder ser más grande, de lo que ocurriría si los ciudadanos nos dedicaramos a decidir que ley cumplimos y cual, según nos venga a nuestra conveniencia o nuestro bolsillo, dejamos de lado. Luego intentaremos cambiar las leyes, pero mientras tanto: ¡a cumplirlas!
No sé si habrá que modificar la Ley del suelo andaluza, pero se debería crear en el código penal una figura que contemplara la exaltación del delito urbanístico en la prensa.
Resumiendo, su artículo me ha parecido lamentable e insultante para los ciudadanos que no hemos construidos en nuestros campitos porque es ilegal, que somos muchos, y dice bastante poco de la gente como usted.
Espero que reflexione sobre lo que ha escrito.

Francisco Gómez

Holden dijo...

Señor Salvador, quizás no supe explicarme, por supuesto que las leyes malas son siempre un problema en sí mismas, y en España hay muchas de éstas: ambiguas, imprecisas, injustas, inútiles y alejadas de la realidad. Lo que quise decir es que no se respetan las leyes como se debiera, incluso las buenas terminan siendo malas porque no se cumplen. Particularmente grave son los incumplimientos de la propia administración pública. Y, al menos en mi caso no se trata de fariseísmo, sino de reacción y crítica a una realidad de corrupción y/o incompetencia generalizada en la que he vivido y sigo viviendo desde el perjuicio.

Salvador Moreno Peralta dijo...

Don Francisco Gómez: le digo lo mismo que al sr. Juan Clavero: ¿en qué párrafo de mi artículo hay una sola apología del delito urbanístico? Pero,¿cree incluso que el tono general del artículo es una apología del delito? Y ya que habla de reflexión, le propongo una: imagínese una asignatura de un centro escolar que, año tras años, fuera suspendida por TODOS los alumnos. ¿Es insensato pensar que, en tal caso, lo que está fallando es la asignatura o el profesor? ¿Qué diríamos entonces de una Ley (LOUA) que, en siete años de vigencia, no ha logrado evitar que se construyan 20.000 casas ilegales en la Axarquía, que pudieran ser 100.000 en toda la provincia de Málaga...y que podría ser un millón en toda Andalucía? ¿alguien en su sano juicio piensa que esto se debe a una "pléyade" de alcxaldes corruptos?. Por Dios, dejemos de una vez la piedra, no lapìdemos a nadie y, con la misma firmeza con que hemos de seguir exigiendo que la ley se cumplan hemos de tener también el valor de decir que se cambie, exactamente para lo que yo reclamo: PARA QUE EL SUELO NO URBANIZABLE SEA DUEÑO DE SUS DESTINOS COMO TAL, Y NO EL "NEGATIVO" DEL SUELO URBANO.
Reflexione usted también, amable contertulio, antes de hacer de mí un retrato-robot aventurado.

Salvador Moreno Peralta dijo...

Señor Holden: jamás se me ocurriría aplicarle a usted el término fariseo. Aún en la discrepancia- que no es tanta- sus comentarios siempre dignifican este modesto blog, cosa que le agracezco.

marchena dijo...

Sospecho, por algunos comentarios anteriores, que el señor Moreno Peralta ha patinado en un charco habitual en este país: algunos lectores, como Francisco, no leen lo que él escribe, sino lo que ellos quieren leer. En efecto, no creo que su artículo -por cierto, muy brillante- justifique la ilegalidad en ninguna línea. Quizá le falte, eso sí, una mención más expresa a que quien incumpla la Ley debe asumir las consecuencias, porque eso es básico en un Estado de Derecho. Entiendo que el artículo trata de la Ley, una cuestión de mucha mayor trascendencia que si hay un alcalde más o menos acusado por un error o un abuso adminsitrativo. Y coincido con usted en que la Ley debe hacerse en función de la realidad, y no esperar que la realidad se comporte según el texto de una Ley. Eso no sólo es injusto, sino bananero. Y eso ha ocurrido en Andalucía. Se trata de una Ley hecha para sacar pecho tras dos décadas de permisividad urbanística y de incompetencia máxima en la función de control. Para presumir de Ley, han dejado a los alcaldes en fuera de juego, sin importarles su suerte ni la de sus pueblos. Eso afecta a millares de ciudadanos directa e indirectamente. Así que éste me parece un planteamiento valiente que merece mejores páginas suyas, señor Moreno, y mejores lectores que el señor Gómez

Holden dijo...

Si, como ha ocurrido, señor Salvador, año tras año los alumnos son los mismos, si año tras año el profesor es el mismo, si año tras año las familias de los alumnos son las mismas y, si año tras año la tribu es la misma; entonces, si el objetivo no es aprobar sino que es aprender, podrían estar fallando: los alumnos, o el profesor, o las familias, o como no parece insensato pensar, señor Salvador, podrían estar fallando todos (incluso la asignatura o parte de ella) hasta conseguir el indeseado resultado. En mi opinión, es una ingenuidad pensar que con sólo cambiar la ley se va a resolver el problema, salvo que el cambio signifique carta blanca a la construcción pasada, presente y futura; así desde luego el problema desaparecería, el problema jurídico, claro; todos los demás terminaran agravándose. Si lo que queremos, señor Salvador, es un campo productivo, racional, limpio (entiéndaseme) y apto para el disfrute, es decir, si lo que queremos es un campo al servicio de la calidad de vida presente y futura, entonces no parece descabellado pensar que toda construcción en el campo es una agresión que perjudica al hombre, y que por tanto, debemos minimizar -ojo, he dicho minimizar. Lograr esto va a necesitar buenas leyes, tiempo y algo más ¿No le parece, señor Salvador?

Francisco dijo...

Sr. Don Salvador Moreno Peralta:
En su artículo del asunto hay dos conceptos, y uno de ellos emborrona y putrefacta al otro; por un lado, la necesidad de modificar una Ley del suelo, una propuesta muy razonable y, por otro, la exoneración de funcionarios y cargos públicos de un delito. Es esta segunda idea, que quiere en vano sustentar al primer concepto, que usted desarrolla desde un punto de vista justificativo hacia el corrupto, la que me indigna y me hace escribirle estas lineas. Le aseguro, y estoy completamente convencido, de que cuando un alcalde ha dado impunidad a una construcción ilegal, ha sido buscando un beneficio económico o por miedo a tomar una medida impopular que le reste votos y, por ende, poder en el futuro.
Durante años cada vez que regreso a Málaga, y en concreto a Estepona, donde tengo una casa, asisto con estupor como a pesar de "la riqueza urbanística" de la comarca, Manilva, Marbella y Estepona se encuentran completamente diezmadas y arruinadas, sin hospital, sin la herencia Nadal, etc... Y como una parte de su gremio, (que conste que en absoluto incluyo aquí a la mayor parte de los arquitectos, que sé, que son los primeros interesados en no tener que ir por los ayuntamientos pidiendo favores), mira para otro lado, mientras pone la mano o firma informes y tasaciones de muy dudosa honorabilidad. Como los alcaldes conceden licencias o no persiguen las irregularidades urbanísticas, según de quién se trate, no según lo que mande la ley. Y lo peor, todo con el beneplácito, de quien el Tribunal Constitucional, y por tanto la Constitución, le dio las atribuciones en materia de urbanismo frente al Estado. Y en este asunto de la corrupción no me extiendo más, porque usted, como profesional del ramo, seguro que lo conoce de primera mano.
En fin, piense como se sentiría usted o cualquiera de los que estén de acuerdo con usted en este tema, si les lleguase un vecino y construyera en los espacios comunales de la urbanización una casita de invitados, les roba ese terreno, lo denuncia la comunidad de vecinos y nadie hiciera nada. Cómo se sentirían si alguien escribe un artículo, donde viene a decir, que como cada año se roban miles de parcelas en España a las comunidades de vecinos, debemos cambiar las leyes y exonerar a los responsables. Estoy plenamente convencido, que en menos de dos minutos,cambiarían de opinión cuando le rozaran sus fincas. Y no olvidemos, que lo público es de todos, siendo en los países occidentales el delito más castigado para un servidor público.
Mi conclusión es que las leyes en un estado de derecho están para cumplirse y lo demás son vainas, como se dice en algunos lugares donde la ley se aplica sin venda en los ojos de la justicia.
Creo también, que se equivoca al decir que le he hecho un retrato robot, lamentablemente han sido sus palabras escritas en prensa las que le han retratado.

Holden dijo...

Señor marchena, la Ley debe hacerse en función de la realidad, sin duda, pero también debe hacerse, y se hace, para cambiarla, ¡Gracias a Dios!, no lo dude. Y, cuando uno se encuentra en fuera de juego, lo que tiene que hacer es: primero meterse dentro, y después, si lo cree oportuno, pedir que se cambie el reglamento (En mi opinión, el reglamento es bueno, pero esto va con el gusto)

Francisco dijo...

Sr. Marchena:
Usted me va a disculpar, y quizás tenga razón y yo no sepa leer, bañándome en el charco habitual de este país.(Por cierto, me encantantan los razonamientos que comienzan con el estigma del pecado social y que ellos, en este caso usted, son nuestros redentores y salvadores)

Verá Marchena, como le digo, puede que no sepa leer, pero yo no he titulado: "La caza del alcalde" lo que ya se puede presuponer, si me lo permite, un cierta persecución injusta del edil costasoleño. Esto sólo, teniendo en cuenta la importancia del título, que debe indicar y anunciar lo que después viene. Pero siendo muy buenos, supongamos que el Sr. Moreno no ha estado muy acertado a la hora de la elección. No he sido yo quien ha comparado a los corruptos con los picadores y arbitros, tan injustamente tratados ni quien a equiparado a los ciudadanos que piden justicias con los crueles y salvajes lapidadores.
Marchena, hombre, yo no sabré leer, pero defender a unos choris con estas perlas: "alcaldes que tienen una desarrollada conciencia de los valores patrimoniales de sus municipios" porque la ley no es buena, como muchas de nuestra democracia; cuando menos me parece, sin saber leer, temerario. Por suerte para usted, no sé leer, pues si supiera leer lo que hay de interesado de este artículo pora usted, y le repito Marchena que no lo sé, podríamos hablar de otros adjetivos calificativos.

Salvador Moreno Peralta dijo...

Señor Francisco: cuando digo que hay alcaldes de la provincia de Málaga que tienen una desarrollada conciencia del valor patrimonial de sus municipios sé perfectamente a quiénes me estoy refiriendo. Que usted deduzca de ello que aludo a los "choris" es o una obcecación por su parte o una infamia. Sepa usted que me ha pasado la vida escribiendo en la prensa contra las barbaridades de la Costa del Sol desde posiciones que me han supuesto serios quebrantos profesionales. No le pido que consulte la hemeroteca del diario SUR, faltaría más, así que desisto de convencerle de nada. Si quiere ser usted justo le sugiero que, como digo en el artículo, pase sólo un día con alcaldes como el de Guaro, Casarabonela, El Burgo, Ojén, Istán... ¡hágalo!; luego llámeles "choris" y mírese al espejo a ver qué cara se le queda. Pongo fin a la polémica con usted. Gracias por participar en el blog con sus opiniones.

Rafael dijo...

Señor Salvador, creo que en estas palabras suyas, “…alcaldes que ven aterrorizados cómo la apisonadora del código penal puede pasar tan ciega e indistintamente sobre una irregularidad urbanística que sobre una ominosa prevaricación”, puede subyacer la pretensión de justificar a los delitos y a los delincuentes, ¿Por qué tienen que sentirse aterrorizados, es que no cumplieron la legislación, les obligó alguien a no cumplir? ¿Qué quiere usted decir con “una irregularidad urbanística”, tan poca importancia tienen estas irregularidades, de ser así, por qué tanto terror, tan duramente sanciona la ley estas irregularidades que parece tuvieron obligatoriamente que cometer? Sus palabras no parecen muy acertadas, pues expresar lo que no es, o lo que sería peor, lo que es. Y, por otro lado, parece una veleidad querer apoyar la modificación una ley en el argumento de que no se cumple, ¿No sería más sensato solicitar que se pongan los medios necesarios para hacerla cumplir? Si la ley no gusta porque no es buena, habrá que argumentar su solicitud de cambio de otra manera, ¿No?
Creo que en estos dos puntos (palabras) puede radicar la surgida controversia.
Un saludo

Francisco dijo...

Señor Moreno:
Pues nada, damos por zanjada la polémica, que para mí ha sido un debate, pero antes quisiera proponerle un trato. Qué le parece si cambia, eso que me ha llamado tan feo: infame, que significa cosas tan horribles como inhoble, depravado, despreciable, miserable... por la de mal pensado, por ejemplo. Y yo a cambio, le sustituyo la palabra "choris" tan chabacana y que tanto le ha dolido, por la de infractor con condena firme y piadosos propósitos.
Ha sido un placer.

TLJ dijo...

Sr Moreno, si las leyes son malas habrá que cambiarlas, pero hasta que eso se produce hay que cumplirlas y no sirven excusas.
Por otra parte si es tan difícl ser Alcalde pues que no se presenten, no es obligatorio.
Yo también conozco a algunos Alcaldes de la zona que no son hermanitas de la caridad precisamente.
Efectívamente nuestros campos no se han plagado de puntos blancos con piscinas de la noche a la mañana, la dejadez de nuestra administración y los contubernios entre unos y otros han permitido llegar a esta situación, sabe lo que le digo que cada palo aguante sus vela.

Holden dijo...

Señor Salvador, al hilo de sus palabras, y particularmente de éstas, “…alcaldes que ven aterrorizados cómo la apisonadora del código penal puede pasar tan ciega e indistintamente sobre una irregularidad urbanística que sobre una ominosa prevaricación.”, quisiera evocar (soy de Alhaurín el Grande, y sufro de lo que hablo) al reciente fallo del Tribunal Supremo que, sanciona: "La desastrosa situación a que, a pesar de la normativa legal y administrativa, se ha llegado en España respecto a la ordenación del territorio, incluida la destrucción paisajista, justifica que, ante la inoperancia de la disciplina administrativa, se acuda al Derecho Penal". Sé que usted no es partidario ni justifica el incumplimiento de la legislación vigente, pero no entiendo que quiere usted decir con “irregularidad urbanística”, ni -a lo que parece ser- su resistencia a la aplicación del código pernal, pues ¿No es España un estado de derecho? Un cordial saludo.

Holden dijo...

Señor Salvador, al hilo de sus palabras, y particularmente de éstas, “…alcaldes que ven aterrorizados cómo la apisonadora del código penal puede pasar tan ciega e indistintamente sobre una irregularidad urbanística que sobre una ominosa prevaricación.”, quisiera evocar (soy de Alhaurín el Grande, y sufro de lo que hablo) al reciente fallo del Tribunal Supremo que, sanciona: "La desastrosa situación a que, a pesar de la normativa legal y administrativa, se ha llegado en España respecto a la ordenación del territorio, incluida la destrucción paisajista, justifica que, ante la inoperancia de la disciplina administrativa, se acuda al Derecho Penal". Sé que usted no es partidario ni justifica el incumplimiento de la legislación vigente, pero no entiendo que quiere usted decir con “irregularidad urbanística” ni –a lo que parece ser- su resistencia a la aplicación del código pernal, pues ¿No es España un Estado de Derecho? Un cordial saludo.