domingo 21 de febrero de 2010

la baba del indígena

Atendiendo a una amable invitación del director de la joven Escuela de Arquitectura de Málaga, he tenido la ocasión de impartir en ella dos breves cursos de Urbanismo V, en compañía de la profesora Susana Bujalance, cuyo tema era el reflejo sistemático en nuestra ciudad de las corrientes del urbanismo occidental, desde tiempos remotos hasta el presente, con el propósito de que esa fecunda relación ayudara a entender mejor nuestro papel en la geografía y en la historia a la que pertenecemos. Finalizados los cursos dudo mucho que entre nuestros políticos, comités de expertos, repolludos "laboratorios de ideas", sedicentes urbanistas y desmelenados teóricos de nuestra cotidianidad surjan unas miradas tan limpias, desprejuiciadas, incisivas y modernas como las que estos jóvenes han derramado sobre los atributos que Málaga oculta bajo su costra superficial. Pero lo más importante de esto es que, tratándose de estudiantes a punto de terminar su carrera, la excelencia de sus trabajos se debe a la preparación recibida en los cursos precedentes, lo cual habla muy bien de una Escuela incipiente, nutrida por profesores en su mayoría arquitectos locales, todavía no contaminada de ese, al parecer, inexorable deterioro que afecta al mundo universitario.
Pero en este caso no me refiero a la degeneración corporativa, ese amasijo de vicios apelmazados en un sistema de privilegios estamentales: hediondos vicios de un país que cree estar pasando por una crisis "sólo" económica cuando, si supiera algo de historia, vería que su agreste genoma le ha hecho ir siempre a remolque de la razón, desde su misma configuración nacional. A partir de ella casi todo han sido sombríos aguafuertes goyescos con breves lapsos de claridad. A lo que me refiero ahora, descendiendo de las vertiginosas alturas de la elucubración histórica, es a esa lacra estrictamente malagueña de fascinarse ante la presencia de todo lo que suene a foráneo por el simple hecho de serlo, en demérito del descubrimiento, estímulo y conservación de los valores propios. Una influyente escuela de arrebatados paisanos certificó que Málaga era una ciudad cosmopolita sin más fundamento que los nombres extranjeros de su guía telefónica y la eclosión turística de la Costa del Sol. A partir de ahí quedó fuertemente apuntalado este tópico que el reto de la Capitalidad Cultural 2016 va a tener que enfrentar ante el espejo de la realidad. Porque ser capital, más allá del éxito que puede significar la propia designación es, no lo olvidemos, un test para calibrar una forma genuinamente capitalina y endógena de vivir EN y PARA la Cultura, y no colonial o de prestado, como un sumatorio de actos culturales de relumbrón, ajenos a las inquietudes de la ciudadanía, máxime cuando la crisis económica va a obligarnos a trabajar más en la sustancia de los hábitos culturales que en el oropel de unos eventos disminuidos por la reducción presupuestaria.
Para dejar de ser provincianos bien está empezar por el aumento de nuestra autoestima desde la serenidad del dato objetivo, y no desde la exaltación untuosa del abrazafarolas. Si ponemos convencionalmente el reloj a cero con el primer ayuntamiento democrático hasta el momento presente, desde la Fundación de la Casa Natal de Picasso, el Teatro Cervantes, la Orquesta Filarmónica, La Concepción, La Cónsula, la restauración de Alcazaba-Gibralfaro, etc hasta los días del Museo Picasso, el de Bellas Artes, el Municipal, el Festival de Teatro y Cine, el CAC, el Teatro Echegaray, el Conservatorio María Cristina, el futuro museo Thyssen y muchas otras iniciativas públicas y privadas hemos de decir que, en treinta años, Málaga ha dado unos pasos de gigante en el terreno de las infraestructuras culturales, aunque la rutinaria frondosidad del presente no nos permita apreciar la perspectiva temporal del bosque. Málaga ha hecho todo eso sin el plus de atención que proporciona ser capital autonómica- aunque casi siempre con el acompañamiento de caceroladas institucionales-, más preocupada, quizás, por su imagen y el desdén mediático con que en este país se trata a lo periférico que por calar y enraizar en el cuerpo social el valor intrínseco de sus propios méritos. De ahí que lo mucho realizado haya servido poco para que el territorio de la Cultura sea aquél en el que más y mejor nos reconozcamos como ciudadanos, entre otras cosas porque, como en el aforismo de Murphy, "experto es todo aquel que viene de fuera", y los valores que aquí surgen saben que para ser reconocidos tendrán que hacer lo de siempre, es decir, o irse o morirse. Naturalmente que una capital cultural se caracteriza por convocar al mayor número posible de valores foráneos- en un enriquecimiento mutuo- pero no para que vengan aquí a hacer "bolos" en provincias, sino atraídos por el prestigio de la ciudad, y ése- como en Oporto, Lyon, Burdeos, Edimburgo, Milán o Berlín- es una luz que sale de sus propias entrañas, una aptitud para que resplandezca en ella la dimensión universal del genio local pues, a la postre, es por la capacidad de diseñar nuestra propia marca como se nos va a enjuiciar, y no por ofrecernos como un supermercado de franquicias culturales. Si queremos de veras optar a la Capitalidad Cultural Europea - y ése es un objetivo encomiable- empecemos por dejar de babear como indígenas acomplejados ante cualquiera que sólo esgrima el mérito de ser de fuera o, aún peor, de haberse ido.

3 comentarios:

pazviruet dijo...

Ya se que esto no debería estar aquí, perdone, pero es la única forma de ponerme en contacto directo con usted, mil perdones.

Señor Moreno Peralta, quisiera comentarle que estoy realizando mi proyecto fin de carrera, para la titulación Ingeniero Técnico en Diseño Industrial, que tiene como titulo, Reconstrucción Virtual del Balneario de Carratraca. Balneario el cual me consta fue usted el encargado de la excelente restauración de la que goza hoy día, (decidle que la solución del pasadizo subterráneo me parece formidable) y la posibilidad de poder acceder al material de su proyecto me seria de grandísima utilidad, comprendo que es usted uno de los arquitectos más cotizados en la provincia, y que estará muy solicitado por su trabajo, pero le pido por favor su colaboración.

Tal Proyecto esta basado en la obra original, del arquitecto malagueño José Trigueros, y consta de memoria histórica reconstrucción de los planos originales y recreación del edificio mediante software 3d (3ds max y vray)

Sin más despedirme y espero haberle causado interés, por favor contacte conmigo mediante correo pazviruet@hotmail.com

Salvador Moreno Peralta dijo...

amiga pazviruet: por e-mail le he enviado la documentación disponible.Un saludo

javier boned dijo...

"Málaga engancha, Málaga atrae, Málaga tiene un gran futuro", decía el intruso mientras degustaba el último boquerón en solitario, antes de volver al tren que le devolvería a su ciudad natal. "Estos malagueños no saben lo que tienen", volvía a pensar mientras estructuraba sus estrategias de colonización.
Ante esta triste realidad la única posibilidad es que nos dejen trabajar. Málaga necesita un poco de tiempo para ser ella misma, y paciencia, un poco de paciencia, por favor, para que la cantera de aquí adquiera el nivel de todos deseado. Paciencia histórica para ser, lo que nunca tuvo Málaga, el tiempo histórico necesario que nunca llegó a completarse. Claro que si nos dejamos epatar por cualquier mediocre que quiera medrar, y le permitimos encima que tome los puestos clave del desarrollo cultural futuro de la ciudad, no podremos entonces quejarnos, y Málaga seguirá siendo la pista de lanzamiento de los que en su propia casa no pasarían ni siquiera el primer corte. Y me temo, querido Salva, que en este sentido la historia se repite demasiado.