domingo 25 de julio de 2010

Puerto: el vacío como Cultura
En una reciente viñeta del gran ELGAR publicada en estas páginas, un parroquiano le comentaba a otro la solución ideal del Puerto: ¡dejarlo como está! Ciertamente las ciudades están obligadas a transformarse, tendiendo un puente entre las razones de la historia y las exigencias del presente. Nuestro Puerto había sido construído a lo largo de los siglos mediante una perfecta adecuación de su forma a su función portuaria, y cuando tuvo que ser ocupado por la ciudad en su expansión marítima lo hizo con lo mejor de sus barrios históricos y sus jardines. Pero cuando hoy lo vemos asaltado por histéricas iniciativas económicas y humillado por extravagantes ocurrencias arquitectónicas, no puede uno menos que coincidir con ELGAR. Mejor nada que lo irremediable.
De los últimos acontecimientos portuarios yo destacaría dos conclusiones: la primera es que esta vez, a diferencia de lo que ocurrió con la salvajada de Chelverton hace años, desde los siniestros cebaderos de la ciudad no se ha podido acusar a los ciudadanos discrepantes de defender "intereses ocultos". Incriminar de eso a los cuarenta firmantes del manifiesto hubiera sido difícil, pero hacerlo contra el rigor, la valentía y la conciencia cívica de los cientos de adhesiones era ya imposible. Los partidos políticos deberían tener acceso a estas adhesiones para que fueran completamente conscientes de su crisis de confianza, que ha llevado a la ciudadanía a prescindir de ellos y a representarse a sí mismos. La segunda conclusión es que los organismos competentes, a remolque de la opinión pública, sólo han confluído en denostar la verja, fácil catalizador de la buena conciencia política y ciudadana, que es como estar en contra de la guerra, de la violencia o el "apartheid". Mantener la verja era algo tan burdo que siempre me resultó un sospechoso señuelo en el que hocicar.
Y es que el verdadero problema sigue estando en esa "esquina de oro" donde el ocio y el negocio se confabulan para exclamar un sonoro berrido en nombre de la Cultura. Esa esquina, urbanísticamente difícil de resolver en la disparidad de sus rasantes entre el Paseo de la Farola y el de Los Curas, es el lugar de encuentro entre al palmeral del muelle 2 y la calle comercial del muelle 1, pero también el lazo de unión entre la ciudad y el mar, entre la Plaza de Torrijos y la dársena, el lugar desde donde Málaga desciende hacia los barcos y la ventana que los cruceristas dispondrán hacia La Coracha y Gibralfaro en su primera impresión al descender a puerto. Esa esquina, pues, lleva en sí misma la ineluctable determinación de ser un VACÍO. Sonidos y silencios son igualmente importantes para la fabricación del milagro de la música. De igual forma las ciudades deben ser una armónica combinación de llenos y vacíos. Si, más allá de las sospechas razonables que podamos tener sobre las intenciones comerciales del edificio "cultural" proyectado en la esquina, tuviéramos que hacer ahí una invocación a la palabra CULTURA, hagámoslo en ese clave: el vacío también es Cultura, como la plaza del Comercio en Lisboa, la Piazetta veneciana, la Piazza di Spagna o el Campidoglio en Roma o la Ymá-el-Fnáa de Marraquesh entre miles de espacios abiertos en el mundo en los que, más incluso que en los edificios, la cultura del momento ha dejado su impronta como una forma determinada de concebir el paisaje, que es tanto como concebir el mundo. Si queremos hacer un artefacto cultural de esos que perpetúan la memoria de los que los hacen y promueven, sitios hay de sobra en Málaga en donde implantarlos. Pero la esquina del Puerto debe ser una rampa, una escalinata, un mirador, un jardín...una forma armónica y sosegada de conseguir que la ciudad se encuentre con su puerto, una forma extremadamente culta de resolver un vacío. Y, miren ustedes por dónde, tal vez a los concesionarios del muelle 1 le empiecen "a salir los números" al liberarse de una inversión onerosa, y nuestro Ayuntamiento podría presumir orgullosamente de haber hecho el "top ten" de los espacios públicos.

Diario _SUR 25 Julio 2010

7 comentarios:

JuanV.Soler dijo...

Estoy de acuerdo.
El mar hay que respirarlo. Enhorabuena.
pero cuidado con eso de una forma extremadamente culta ...
que el Vacío enseguida se condensa... :)
un saludo cordial y ánimo en esa idea.

Holden dijo...

No se podía esperar menos de usted, señor Salvador. Extraordinaria idea la suya, pero ¿Cree que los , , compartirán y apoyarán su magnífica y extraordinaria idea? Un saludo y gracias, señor Salvador.

Holden dijo...

No se podía esperar menos de usted, señor Salvador. Extraordinaria idea la suya, pero ¿Cree que los “eso no da trabajo”, “eso no es negocio”, compartirán y apoyarán su magnífica y extraordinaria idea? Un saludo y gracias, señor Salvador.

Salvador Moreno Peralta dijo...

Amigos JVSoler y Holden: no confío mucho en la sensibilidad de las partes implicadas sino en la posibilidad de que, al no tener que hacer edificio alguno, tampoco tengan que hacer la inversión. Pero me temo que, en efecto, el edificio "cultural" era un reclamo para alimentar el "comercial" y es ahí donde lo tenemos crudo.
Un saludo,
Salvador

COLABORADORES dijo...

Señor Peralta, mi nombre es Jesús Martín, soy coordinador de la revista Utopía (revista-utopia.blogspot.com). Estamos preparando para el número de Septiembre un especial sobre arquitectura y urbanismo en la ciudad de Málaga y nos gustaría poder contar con usted. Mi correo electrónico es martinostios@hotmail.com. La entrevista consistiría en una breve cuestionario que respondería a través de internet para no causarle muchas molestias. Espero su respuesta. Muchas gracias por su atención.

JuanV.Soler dijo...

La verdad es que si se piensa un poco no se tiene crudo amigo Salvador.
Si se prescinden de las partes implicadas no hay nada que cocinar.
Viene el paro y porqué no entonces la ejecución de su idea del Vacío en el Puerto de Málaga ?
Los dos grupos que en definitiva son el caldo de la promoción y que siempre se dicen entre ellos para sacar tajada tú lo que propones nó da trabajo y tú lo que propones no es negocio, se han quedado sin cosas que hacer. Los dos. Ya no hay dinero circulante.
Así que es el momento perfecto para empezar a hacer cosas los ciudadanos. Si su idea :) consigue ser una Idea Ciudadana sólo es cuestión de embellecer ese Vacío Comunalmente . En Andalucía se es muy devoto de conglomeraciones ciudadanas por varias cosas, las hermandades por ejemplo, así que no sería tan dificil organizarse para su ejecución previo permiso al Ayuntamiento, y sin gastarse un euro,nó ?
un saludo

Salvador Moreno Peralta dijo...

Amigos de Utopía: he recibido vuestra invitación por medio del blog. Estaré encantado de colaborar con vosotros, aunque estaré fuera de España desde el 9 hasta el 20 de agosto. Podéis contactar conmigo en este correo smoreno@smparquitectos.com
Un saludo,
Salvador Moreno