jueves 9 de septiembre de 2010

Repuesta a un interesante y polémico artículo de Luis Sanz en el diario "La Opinión"

enlace:http://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2010/09/03/ceuta-melilla-gallo-moron


Querido Luis:
recién aterrizado de Melilla, en donde sabes llevo trabajando 20 años en la rehabilitación de su ciudadela fortificada- Premio Europa Nostra 1999- he leído tu artículo y sus reacciones. Antes que nada debo decir que tu artículo plantea con valentía y honradez la realidad de la situación. Me acuerdo ahora de una frase de Savater, en plena euforia españolista sobre el Peñón, que Gibraltar era precisamente el único problema que España NO TIENE. Cabría decirle a Marruecos exactamente lo mismo sobre Ceuta y Melilla. Desde el punto de vista geoestratégico, todavía Ceuta y Gibraltar podría decirse que, al pié de las columnas de Hércules, serían guardianas del Estrecho, pero Melilla está, simplemente, en el quinto pino, más cerca de Orán que de Ceuta. Es cierto que a mediados del siglo XV, las tierras del Rif situadas al oeste del río Muluya era una especie de territorio sin ciudades y que, animados por la conquista de Granada y siguiendo la política expansionista del Cardenal Cisneros, los RRCC, con su corsario el Duque de MedinaSidonia a cuyas órdenes estaba Pedro de Estopiñán, OCUPAN, no CONQUISTAN el istmo del peñón rocoso de Melilla en el lugar conocido por "Villa vieja o ALafia". A partir de ahí- 1497- y hasta el tratado de la demarcación, lo que se desarrolla es una ciudad europea fortificada tardomedieval, renacentista, abaluartada según las técnicas holandesas y, más tarde, según los principios de Vauban, todo ello en unas condiciones muy azarosas, con una historia muy densa sobre el lugar, hasta la expansión sobre la vega del Río de Oro con unos trazados urbanísticos herederos de Haussmann, y una arquitectura modernista de enorme valor. Así pues, pura Europa en territorio rifeño. Hasta aquí, y en trazos gruesos, la historia y la justificación de la españolidad.
El mérito de tu exposición es que no siempre las justificaciones históricas avalan la "realpolitik". A mí me resulta un fracaso político y social que, a estas alturas, nuestros países no hayan encontrado una fórmula alejada de
los ardores nacionalistas (que suelen ser de opereta) para "diluir" la crudeza del problema territorial. Yo he pensado muchas veces en esa fórmula a la que te refieres de fijar la entrega- que no devolución- de Ceuta y Melilla a muy largo plazo, quitándole hierro a la inmediatez y a los problemas que ello comporta.
Pero no creo que, especialmemnte Marruecos, esté muy interesada en ese tipo de soluciones. Me explico: con la entrada de España en la UE la cuestión de Gibraltar evidentemente se enfría; es decir, se trata de pertenecer a organizaciones o "clubs" supranacionales en los que los intereses son COMUNES, y las fronteras pierden gran parte de su significado. Pero es difícil pertenecer a un club con Marruecos, país que, por otra parte, me apasiona. Sus aperturismos, sus "modales occidentalizantes", las meritorias medidas modernizadoras de Mohamed VI... no son sólidas, desde el momento que no consiguen detener, sino al contrario, la pujanza de la corriente integrista. Marruecos juega bien en el terreno internacional con esa dicotomía. Su lobby fuciona mejor que el nuestro. Y, como te ha dicho un comentarista en el periódico, creo, la reivindicación de las ciudades es y será durante mucho tiempo un tema recurrente que, entre otras cosas, sirve de indicador para ver la fortaleza del gobierno español de turno. Cuando nuestro gobierno es débil, Marruecos ataca, amaga...y hasta la siguiente, que no descarto que pueda ser la definitiva.
Parece mentira que en plano siglo XXI estemos con problemas tipo Congreso de Viena o Tratado de Versalles. ¡Lo poco que hemos madurado! Uno se imagina el emporio económico que podrían significar Melilla y Nador configurando una misma Área Metropolinata como dos ciudades mancomunadas, ofreciendo cultura, puertos, aeropuertos, historia, las bellezas próximas del desierto, cabeza de puente con esa Europa a cuyas puertas Marruecos llama....pero no, todo eso a la mierda y a seguir viviendo del contrabando.
Por último, lo de las integridades territoriales son una gaita cuando los vasos comunicantes entre los enclaves y los territorios circundantes están equilibrados: ¿Es acaso un problema nacional la existencia de Andorra? ¿De San Marino?, ¿de Liechtestein?...¿¡del mismísimo Vaticano!? El problema surge cuando una distancia muy corta en la tierra nos lleva a una distancia muy larga en el tiempo, y económica y, sobre todo, culturalmente, España y Marruecos están aún lejos de equilibrarse, sobre todo cuando hay obtusos que siguen pensando en términos de nacionalismo decimonónico, tanto para envolverse con la bandera nacional en un acto patriota como para, manifestando un desconocimiento supino desde la altanera península, creen que Melilla y Ceuta siguen siendo "plazas y provincias africanas" . De nuevo, como siempre, para abordar correctamente un problema hay que empezar por conocer la historia. Pero ésa es una asignatura que han hecho desaparecer del bachillerato nuestras infames autoridades educativas.
Te reitero mi enhorabuena por el valor de afrontar las cosas con el realismo debido. Abres discusiones, pero no las cierras, lo cual demuestra tu honestidad intectual.
Un abrazo,
Salvador Moreno.

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Best regards,
Salvador mailto:smorpe@terra.eshttp://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2010/09/03/ceuta-melilla-gallo-moron

2 comentarios:

Holden dijo...

Intento acceder al enlace y no puedo, ¿Podría usted ayudarme, señor Salvador?
Un cordial saludo

COLABORADORES dijo...

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