¿Cuánto pesa la Administración?
"¿Cuánto pesa su edificio, señor Foster?" Esta fue la pregunta que el octogenario ingeniero Buckminster Fuller le espetó a un joven Norman Foster el día en que se encontraron por primera vez. Inicialmente sorprendido, el genial arquitecto no se arredró, se recluyó en su estudio y a los pocos días le llevó a Fuller la respuesta exacta. "Pues seguramente se podía haber hecho más ligero, porque los cimientos pesan demasiado", respondió el grandísimo visionario de las estructuras futuristas, en lo que fue el principio de una admiración mutua. Esta anécdota dio lugar a un extraordinario documental sobre la vida y obra de Foster que, lógicamente, sólo se está pasando en los cines de las capitales culturales. Aquí, para poder verlo, habrá que recurrir al innombrable procedimiento habitual.
Más allá de la peripecia artística y profesional de Foster, un verdadero titán de nuestros tiempos, el documental- y su título- le deja a uno marcado por algo que a Fuller le preocupaba ya muchos años antes de que la conciencia de sostenibilidad y ahorro energético se convirtiera en el gran tema de nuestros días: el concepto del "peso muerto", de lo inútil, del derroche de energía y materia en lo superfluo, que ha sido el fundamento de un sistema destinado a producir lo que sea, con tal de que respondiera a la drogodependencia del consumo. Nos hemos concienciado de todo esto sólo cuando hemos llegado a la conclusión de que la actual crisis global no es sólo financiera sino el trasunto de un modelo de desarrollo urbano y territorial basado en un crecimiento verdaderamente insostenible, con lo cual asistimos a la gestación de las nueva mitologías de la modernidad: la de las energías renovables, el dogma supremo de la Innovación, la liturgia del emprendimiento...Pero de la misma manera que una cosa es el Evangelio y otra la Iglesia, existe un mundo virtual para la religión del Conocimiento y otro constituido por la siniestra curia de la Administración Pública, que devuelve brutalmente al ámbito de lo terrenal la entusiástica y fervorosa fidelidad al primero.
Porque... ¿alguien se ha parado a pensar cuánto "pesa" la Administración Pública, en la cantidad de Estado superfluo que estamos consumiendo, en el peso muerto de una burocracia saturnal que se engorda a sí misma devorando el tiempo y los recursos económicos de una ciudadanía a la que se supone debe servir? De nada valen las jaculatorias de los nuevos sacerdotes de la Innovación, el Conocimiento y el Espíritu de Empresa frente a un laberinto normativo creado para regular lo ya regulado y para degradar el alto concepto del servicio público en la baja satisfacción de mezquinos corralitos de poder. Frente al exaltado aforismo: "innovo, luego crezco", la Administración te neutraliza con un "entorpezco, luego mando". Pues de eso se trata: del inveterado "aquí estoy yo", revestido de la solemnidad de Leyes, Normas, Estatutos, Decretos y Ordenanzas que simboliza el ibérico atavismo del desprecio a la inteligencia, el recelo hacia el invento, el confortable resguardo de la mediocridad y el vuelva usted mañana.
El peso de la Administración Pública sobre las actividades privadas ha acabado por aplastar la capacidad de iniciativa, que se ve obligada al recurso de la huída. He aquí el verdadero problema de España y la delirante organización de su Estado. Si mañana desapareciera la crisis económica por encontrar bajo nuestro territorio la mayor bolsa de petróleo del planeta el problema seguiría subsistiendo, porque lo grave no es el incontrolable despilfarro de una administración estructuralmente hipertrofiada, sino el fatalismo con que la ciudadanía ha estado aceptando esa intrínseca corrupción difusa que entraña la ineficacia. Hasta ahora. Porque esa destrucción galopante del empleo que empieza a morderle los tobillos a la clase media puede pasar del apóstrofe genérico contra la abstracciones del "sistema", de los "mercados", de los "políticos"... a ponerle rostro y apellidos a ese burócrata responsable de la retención o la denegación de un expediente del cual depende el futuro de una empresa, la supervivencia de un pequeño negocio, el colegio de tus hijos o, simplemente, ese poder "llegar a fin de mes" que creíamos olvidado y nos ha devuelto a la realidad de lo que somos.
Mientras tanto, y al precio de mil y pico euros la entrada, acabamos de celebrar un pomposo congreso de "Mentes Brillantes" aquí en Málaga, una ciudad cuyo trituradora administrativa es un aparato perfectamente diseñado para pulverizar y, en el mejor de los casos, transformar en retórica cualquier atisbo de brillantez. Alienados por los discursos de la globalización económica, que superan nuestro entendimiento, y humillados por los abusos de una burocracia estamental, se atenaza la voz de una ciudadanía desconcertada...hasta que la razón de los estómagos vacíos encienda la mecha de la cólera. Tal vez entonces reclame su papel la razón de la Política, con mayúsculas, pero será tarde porque, como en el aguafuerte de Goya, a veces el sueño de la razón produce monstruos, y no es la primera vez que la lenidad democrática la hace sucumbir presa de los engendros que ella misma se ha creado.
Salvador Moreno Peralta SUR 30 Octubre 2010
sábado 30 de octubre de 2010
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7 comentarios:
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Señor Salvador, el señor Consejero de Empleo de la Junta de Andalucía tiene una página en Facebook en la que he puesto el enlace con su artículo, el de usted, publicado hoy en el Diario Sur. Pues bien, una y otra vez elimina el enlace, como elimina todos o casi todos los comentarios críticos, ¿Cree usted que ese comportamiento es de recibo? ¿Puede este señor ostentar el cargo que, en la actualidad, ocupa? Un saludo
Interesante información, amigo Holden. Eso significa que hemos tocado alguna fibra sensible. Si criticamos el engorde de la Administración, y el sr. Consejero de Empleo elimina sistemáticamente el enlace, digo yo, ¿no estará actuando "en defensa propia"?
Gracias como siempre.
http://www.youtube.com/watch?v=-XOs3fM7zcI
http://www.youtube.com/watch?v=R7eCEmzRtaE
Por cierto, sr. Holden ¿sabe Vd. si contraviene alguna norma de facebook publicar un enlace? Yo creo que no pero...Me gustaría estar completamente seguro de que el consejero de empleo sabotea dicho enlace.
Hola señor Salvador, sólo sé que se publican enlaces constantemente, así pues, cabe deducirse que no debe contravenir ninguna norma publicarlos, pero no se lo puedo decir con total seguridad. El señor Consejero de Empleo (soy asiduo de su facebook) sabotea constantemente (eso sí puedo asegurarlo) muchos comentarios y enlaces críticos, incluido el suyo. Por demás, a mí persona (crítica) la ha vetado y ahora ya no puede interactuar con el facebook del señor Consejero, puedo observar (como la ciudadanía a los políticos y sus políticas) su página pero ya no puedo insertar comentarios, enlaces, ni demás. La insistencia en la inserción de su enlace (una y otra vez eliminado) y mis críticas/verdades (respetuosas siempre) no ha sido tolerada. Supongo que el señor Consejero y sus asesores tendrán sus motivos para el sabotaje. Un saludo y gracias por todo. Ah, por si tiene usted curiosidad, la página del señor Consejero es: http://www.facebook.com/manoloreciomenendez
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